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INDUSTRIA DEL SALMÓN SE COMPROMETE CON LA PROTECCIÓN DE LA BALLENA AZUL EN EL GOLFO CORCOVADO.

Encabezado por el ministro de Economía, Luis Felipe Céspedes, y por su par del Medio Ambiente, Pablo Badenier, se llevó a cabo la firma del Acuerdo de Producción Limpia (APL) “Conservación de la ballena azul y grandes cetáceos en la Patagonia Norte, regiones de Los Lagos y de Aysén”, en el marco de la SegundaConferencia “Nuestro Océano 2015″ (“Our Ocean”), que se está realizando en Valparaíso este 5 y 6 de octubre.

El APL tiene por objetivo la implementación de un sistema de monitoreo y avistamiento de ballenas azules y otros grandes cetáceos en el golfo Corcovado, una de las zonas más importantes del hemisferio sur para la alimentación y crianza de esta emblemática especie. El segundo de los objetivos es la adopción de prácticas productivas salmoacuícolas que favorezcan la conservación del ecosistema así como la prevención y mitigación de impactos en las zonas de influencia de las operaciones de la industria del salmón, fomentando la colaboración entre las empresas suscriptoras, la sociedad civil, el mundo científico y los servicios públicos.

Este tipo de Acuerdo convoca y compromete a múltiples instituciones: los industriales salmonicultores miembros de la Global Salmon Initiative (GSI) -Empresas AquaChile, Blumar, Camanchaca, Los Fiordos, Multiexport y Ventisqueros-; Subsecretaría de Pesca y Acuicultura (Subpesca); Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (Sernapesca); Corporación de Fomento de la Producción (Corfo); Dirección General del Territorio Marítimo y de Marina Mercante (Directemar); Centro Ballena Azul; Universidad Austral de Chile (UACh); y WWF Chile, la Organización Mundial de Conservación. Todos ellos liderados por el Consejo Nacional de Producción Limpia (CPL).

El ministro de Economía, Luis Felipe Céspedes, destacó la relevancia de este Acuerdo voluntario pues, como gobierno, se reconoce el valor que representa la conservación de la ballena azul y grandes cetáceos para la eco-región al elaborar, implementar y promover un programa formal de conservación y monitoreo en la Patagonia Norte. El secretario de Estado destacó además a aquellas empresas productoras de salmón firmantes y que “se han comprometido a adoptar modelos de producción responsables, social y ambientalmente, compromiso que se traduce en certificar progresivamente sus centros de cultivos de la Patagonia Norte bajo el estándar ASC (Aquaculture Stewardship Council)”.

En principio, el Acuerdo tendrá una duración de 36 meses, aunque existe la expectativa de mantenerlo durante diez años con el interés de generar estudios científicos y mejorar las capacidades vinculadas a este tema en el país. Los fondos, que alcanzarán los US$250.000 por año, provendrán en su mayoría de los productores de salmón firmantes.

En tanto, el director ejecutivo del Consejo Nacional de Producción Limpia, Juan Ladrón de Guevara, sostuvo que este Acuerdo es muy especial, ya que por primera vez se genera una alianza público-privada tan potente para proteger a la ballena azul. “Para nuestro Consejo, la cooperación, la confianza y la voluntariedad son herramientas altamente eficientes para enfrentar desafíos como estos y estamos convencidos que las metas comprometidas serán beneficiosas tanto para el ecosistema de la ballena, como para los industriales que allí se desempeñan”, aseguró.

Por su parte, el director de WWF Chile, Ricardo Bosshard, dijo sentirse conforme con este Acuerdo público-privado, dado que se lograron compromisos concretos por parte de la industria del salmón, para la protección de una de las especies prioritarias para la red de WWF a nivel mundial. “Tras el trabajo de WWF liderando los Diálogos del Salmón por casi siete años, los cuales buscaban mover al sector hacia la adopción de mejores prácticas salmoacuícolas, y que finalmente decantó en la generación de los estándares ASC, hemos visto cómo la industria ha adoptado estos requerimientos ambientales y sociales. Primero, a través de la subscripción de la Global Salmon Initiative (GSI) en 2013, comprometiéndose a certificar el 70% de su producción para el año 2020, y ahora para prevenir y mitigar los impactos que esta industria podría producir en los grandes cetáceos que se encuentran en la zona del Corcovado”.

El compromiso de las salmonicultoras

Desde el sector privado aseguraron que se trata de “un gran compromiso y avance para la conservación y protección de la ballena azul en Chile. Son muchas las actividades económicas que se desarrollan en el mar y debemos asegurarnos de que todos lo hagan en armonía con el medio ambiente”, subrayó el gerente general de Los Fiordos, Sady Delgado. El ejecutivo añadió que “las compañías firmantes harán un enorme aporte por generar ciencia y conocimiento sobre la vida de estos grandes cetáceos”.

En tanto, el presidente de Empresas AquaChile, Víctor Hugo Puchi, comentó que las empresas participantes harán dos aportes: “Hay un aporte en dinero que se estregará por tres años, mientras que la acción principal será nuestra participación activa, con nuestra cadena logística de navegación, para informar cada vez que detectemos una ballena. La mayoría de estos cetáceos serán marcados, de modo que el mundo científico podrá hacer un seguimiento y transformar eso en conocimiento”.

La historia de la ballena azul en el golfo Corcovado

Hace más de doce años, el doctor Rodrigo Hucke-Gaete del Centro Ballena Azul, en conjunto con la Universidad Austral de Chile, lideró una serie de investigaciones que le permitieron identificar a la zona del golfo Corcovado como uno de los lugares de alimentación y cuidado parental más relevantes para las ballenas azules en todo el hemisferio sur.

“Este acuerdo permitirá que nuestras investigaciones científicas sean consideradas para un aspecto tan importante como la generación de planes de acción concretos para la reducción y mitigación de impactos de la industria salmonicultora, las cuales debieran ser implementadas. Asimismo, este acuerdo nos proporcionará la oportunidad de consolidar nuestro programa de monitoreo para entender en detalle aspectos escenciales de la historia de vida de los animales más grandes del mundo. Este acuerdo puede transformarse en un ejemplo a nivel mundial de colaboración entre el mundo privado, público y la academia”, enfatizó Hucke-Gaete.

A través de los años, las investigaciones del Centro Ballena Azul (CBA), la Universidad Austral de Chile y otros organismos de la sociedad civil como WWF y la Fundación Melimoyu, entre otros, han permitido que se genere información de primer nivel para el desarrollo de propuestas de conservación para la zona, tales como una red de Áreas Marinas Protegidas en el Golfo Corcovado, cuyo primer hito estuvo en la creación del Parque Marino Tic-Toc en febrero de 2014.

Fuente: www.aqua.cl